Por: Sayaireth Castillo 

El Venezolano tiene una chispa única para superarse y salir adelante ante las adversidades. Eso ha quedado demostrado a lo largo de nuestra historia, y si hay algo que ha surgido entre nuestra sociedad son los emprendedores, quienes en muchos casos han logrado trascender mas allá de nuestras fronteras sin títulos en la mano, pero con la pasión y voluntad de trabajo.

Entre muchas historias que contar encontramos la de William Dugarte, una figura muy conocida en el medio Aeronáutico Venezolano, y quien desde hace algún tiempo, ha comenzado a ser reconocido en Latinoamérica y el mundo por su labor en el apoyo a las Victimas de Accidentes Aéreos, posicionándose en los medios como referencia de consulta obligatoria ante los aconteceres de la aviación comercial del país.

Aún cuando quienes no le conocen de cerca siempre tienden a confundirle con un profesional del derecho, William Dugarte no es abogado, y su historia se asemeja a la de Erin Brockovich (llevada a la pantalla grande en el 2000). Una persona común y corriente que trabajaba dentro del entorno jurídico, y que en medio de una situación y de forma autónoma se preparó, investigó y dirigió con su criterio la defensa de las familias de uno de los accidentes aéreos más recientes en la historia de la aviación comercial en Venezuela: el vuelo 518 de Santa Bárbara Airlines, ocurrido en el estado Mérida en 2008. «Por causalidad me tocó vivir de primera mano esa tragedia por parentesco familiar, y fue allí que me di cuenta que no existía ninguna cultura de apoyo a las victimas, ni tampoco personas a quienes recurrir sin que pusieran un contrato de honorarios firmado con antelación a una consulta,» nos cuenta Dugarte.

Ante este vacío, Dugarte decide agrupar a las demás familias y organizar los pasos que debían seguir para que sus derechos fuesen escuchados, con una visión propia y particular. Él nos explica con sus propias palabras: «mas allá de la defensa de nuestros derechos, estaba la necesidad de saber la verdad de los hechos pero no como un espectador sino de forma activa e integrados al proceso, y esa llama que nace por hacer algo que evitará que hechos como éste se repitan y enluten a otras familias, y esos objetivos los hemos alcanzado exitosamente.» El caso fue cerrado jurídicamente, conociéndose por primera vez todos los resultados ante la opinión pública. Las víctimas fueron debidamente indemnizadas en arreglos extra judiciales para evitar llevar el caso a instancia penales civiles, sentando un precedente en lo que a investigación, conocimiento y trato de los accidentes aéreos en Venezuela se refiere.

«Ciertamente tengo el conocimiento de las Leyes penales y civiles en torno a los derechos de las victimas pero no soy abogado ni quiero serlo tampoco, creo que mi trabajo esta desde el lado y visión de la Victima y ser abogado aunque no lo crean limita esa conexión especial que se crea entre nosotros, así que estoy en el lugar que me corresponde para lograr el objetivo de apoyarlos y acompañarlos; y cuando tengo que decidir quienes son los abogados que llevaran la parte procesal escojo a el mejor equipo que funcione en cada caso en particular.» Explicó

Al igual que Erin Brockovich, Dugarte organiza a su alrededor todo un equipo interdisciplinario que como él, creen en la lucha por la justicia y en los cambios positivos en nuestra aviación en torno a la prevención de accidentes aéreos. Su equipo está conformado por investigadores de accidentes aéreos, pilotos, mecánicos, técnicos, ingenieros aeronáuticos, abogados y colaboradores. «Comencé a buscar toda la información existente en la red en torno a los accidentes aéreos y sus procesos, estudiarme la Ley de Aeronáutica Civil, los Convenios Internacional sobre aviación, todo lo normado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), las Regulaciones Aeronáuticas Venezolanas, y hasta los libros básicos para instrucción de pilotos para poder conocer de forma amplia todos los aspectos que rodeaban estos acontecimientos.»

William Dugarte se hace un nombre dentro de la comunidad aérea, en donde su aprendizaje y preparación continúan hasta el año 2010, cuando nuevamente participa en el agrupamiento de las víctimas del vuelo 2350 de Conviasa siniestrado en Puerto Ordáz. Sus conocimientos y aportes ante estos eventos hicieron que trascendiera fronteras, publicando artículos de opinión sobre accidentes aéreos y sus procesos en diversas publicaciones nacionales e internacionales. En España, realiza una alianza estratégica con la Air Safety Investigation & Consulting, y en Argentina agrupó y representó a un grupo de víctimas del vuelo 5428 de SOL Líneas Aéreas ocurrido en la Patagonia en 2011.

Su estilo personal y visión particular es lo que lo ha hecho tener la posición que goza al haber creado una figura anteriormente inexistente y las victimas necesitaban: Asesor de Victimas de Accidentes Aéreos, una persona que integrara ese apoyo social y de acompañamiento en un momento que sólo otra victima puede entender, la capacidad y suspicacia para llevar y dirigir una investigación de accidentes aéreos paralela a la oficial, y un equipo multi disciplinario para representar y defenderlos jurídicamente en sus derechos. «Apenas estoy comenzando pues es mucho lo que me falta recorrer y aprender, y lamentablemente todavía hay mucha desorientación e intereses que juegan en contra de las victimas de accidentes aéreos y de los propios usuarios del servicio comercial y es allí donde enfoco mi trabajo, por ello decidí dedicar mi vida y mi tiempo a lo que hoy hago» culmina Dugarte, quien no duda en tomar de la mano a cualquier familia que sufra una perdida en estas condiciones sea el país que sea de nuestra América de habla hispana llevando el nombre de nuestra República Bolivariana de Venezuela muy en alto con trabajo y pasión como uno de los grandes emprendedores de nuestro país y orgullo de nuestra tierra.

Extraido de http://blog.svzm.aero/index.php?controller=post&action=view&id_post=7